Después del gobierno de Adolfo Suárez, la Transición se da por terminada con la victoria del PSOE en las elecciones de 1982, con Felipe González al frente. Los periódicos de derechas consideraban que con la victoria del PSOE se volvería a la República y que, a su vez, se desencadenaría una nueva guerra civil.
Después de la Transición, se da una esfera pública relativamente independiente de la política. A partir de ahora, la esfera pública y la esfera política tienen una vida relativamente separada. La gran cuestión en este momento es si los medios de comunicación son capaces de influir en los resultados electorales. La principal hipótesis es la de que los medios de comunicación solamente son capaces de marcar la agenda mediática política. Lo que no es discutible es que a las élites políticas les obsesionan los medios de comunicación, los cuales marcan la agenda política y judicial de los partidos políticos. Ahora las relaciones entre los medios de comunicación y el poder político son mucho más complejas.
Los años 80 comenzaron con el golpe de Estado fallido, donde los medios de comunicación fueron un factor clave en defensa de la democracia, ya que los periodistas se dejaron la vida para dejar testimonio de lo que había sucedido. Las elecciones de 1982 las gana claramente Felipe González y se inicia así una etapa de reformas.
Los medios de comunicación viven su propia reconversión porque
tienen que adaptarse a una nueva realidad debido a la llegada de las nuevas tecnologías. Se acentúa el proceso de producción empresarial y llega capital
extranjero para financiar estas nuevas empresas comunicativas. Además, a finales de los años 80, el monopolio de la televisión pública finaliza después de una sentencia del Tribunal Constitucional, que permite la aparición de televisiones privadas y canales autonómicos.
Asimismo, en 1989 aparece la televisión privada en España. En 1986 se produce un salto cualitativo enorme en la vida política, social y económica debido a la entrada de España a la CEE (Comunidad Económica
Europea). En 1986 el PSOE revalida su victoria en las elecciones con mayoría
absoluta y realiza más reformas. La siguiente gran reforma es el fin del monopolio de la televisión pública y el nacimiento de las televisiones privadas en España. La empresa italiana MEDIASET llega a España y el grupo PRISA se asocia con una empresa francesa. Sin embargo, en 1989 se experimenta una parada del
crecimiento económico y el gobierno de Felipe González decidió realizar una
reforma laboral, lo que provocó una sonora huelga general convocada por UGT y CC.OO. y el adelanto de las elecciones.
En el contexto de la crisis política y económica, aparece un medio de comunicación, El Mundo, de la mano de Pedro J. Ramírez, quien en los años 80, con apenas 30 años, pasó a ser el director de Diario 16. Pedro J. Ramírez había apoyado los gobiernos socialistas de Felipe González, pero a finales de la década Diario 16 comienza a sacar un escándalo de los gobiernos del PSOE, “el caso de los GAL”. Los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) fueron agrupaciones parapoliciales que habían combatido a ETA en el País Vasco, y el gobierno los había estado financiando con los fondos reservados del gobierno. El propietario de Diario 16, Juan Tomás de Salas, finalmente echó a Pedro J. Ramírez por sacar continuamente información sobre “el caso de los GAL”.
Así pues, Pedro J. Ramírez decide crear el periódico El Mundo y el grupo de comunicación UNEDISA, con ayuda de capital italiano. La novedad de El Mundo es que los propietarios del periódico son
italianos, así que dispone de cierta autonomía. El Mundo tiene gran éxito y se
convierte en el segundo periódico de la capital después de El País. Dada la crisis
existente, la oposición a Felipe González se reorganiza y aparece un nuevo partido
político, el Partido Popular (PP), refundación del antiguo AP, que está muy
vinculado también al periódico El Mundo.
Si en 1989 Felipe González estaba muy cuestionado y en las elecciones estuvo a
punto de conseguir mayoría absoluta, en 1993 el líder del PSOE está más
cuestionado aún y otra vez vuelve a ganar las elecciones. La victoria del PSOE en
las elecciones de 1993 abre un debate sobre si los medios de comunicación están siendo sobrevalorados, ya que con todo en contra Felipe González vuelve a ganar.
La crisis económica y política también afectó a los medios de comunicación y en este cambio de ciclo hubo intentos de sacar nuevos periódicos tanto en Barcelona como en Madrid, pero no prosperó ninguno. En 1992 España alcanza niveles de consumo de periódicos de un país desarrollado y se vuelve a los niveles de 1931. Ese mismo año el mercado periodístico toca techo y los periódicos resisten relativamente bien la crisis. Además, en 1993, coincidiendo con el ciclo más alto de la prensa y el cambio hacia un declive paulatino, aparece un nuevo medio de comunicación, Internet.
En las elecciones de 1996 se produce finalmente el cambio político. Se da una gran coalición de los medios de comunicación en contra del gobierno de Felipe González, liderada por Pedro J. Ramírez y Luis María Ansón, aunque la derrota del PSOE en dichas elecciones es por una diferencia mínima. Después de estas elecciones, llega el centroderecha al gobierno de España y el nuevo gobierno de José María Aznar hace su propio análisis de lo sucedido, culpando al grupo PRISA de que Felipe González se mantuviese al frente del gobierno durante catorce años, ya que el periódico más leído es El País y la radio más escuchada es la cadena SER.
Por ello mismo, José María Aznar declara la guerra política al grupo PRISA y decide crear un grupo de comunicación que le arrebate el liderazgo a este grupo. Para ello, utiliza una empresa recién privatizada, la empresa más importante de España, Telefónica, y nombra a un compañero suyo del colegio director ejecutivo, Juan Villalonga. Esta legislatura de José María Aznar es conocida como “la guerra de las galaxias” gracias a la llegada de Internet, así que ahora la lucha política es por conseguir las nuevas vías de comunicación.
El gobierno impulsa la creación de una gran empresa de comunicación de televisión, de contenidos, de cable y de Internet que se llamaba Vía Digital. El grupo PRISA intenta crear también su propio grupo de comunicación, Canal Satélite Digital. Dos grandes empresas quieren hacerse con el monopolio de Internet, la televisión por cable, la televisión por satélite y los nuevos medios de comunicación. Esta guerra tuvo el procesamiento de Jesús Polanco, propietario de PRISA, como su episodio más conocido y fue procesadoporque Telefónica había denunciado a PRISA por apropiación indebida. A comienzos del siglo XXI, estas dos empresas se fusionaron, ya que en España no había un gran mercado de servicios de pago para que hubiese dos grandes proveedores.
Otra consecuencia del cambio político de 1996 fue la publicación de un libro en 1997 de Luis María Ansón, director del ABC, en el que confiesa que en la búsqueda de echar a Felipe González se puso en riesgo al Estado. Estas declaraciones provocaron la salida de Luis María Ansón del ABC ese mismo año,
que tuvo como consecuencia indirecta la fundación de un nuevo diario por parte
del periodista en 1998. Luis María Ansón funda el periódico La Razón financiado
con el dinero de Grupo Planeta.
En las elecciones del año 2000, José María Aznar vuelve a vencer y consigue la
mayoría absoluta. Los medios de comunicación afirman que su agresiva política comunicativa ha sido una buena táctica porque ha sido refrendada por los votantes en las urnas. Además, el siglo XXI comienza con el asentamiento de Internet en la sociedad como nuevo agente protagonista y se produce un gran cambio en el método de los medios de comunicación, así que el escenario de la lucha política se traslada a Internet. De hecho, la llegada de Internet provoca una grave crisis de los medios de comunicación tradicionales, sobre todo la prensa. En esta segunda legislatura del PP existe un continuismo en cuanto al control de los medios para ganar las elecciones.
España, casi coincidiendo con las elecciones de 2004, sufre una sacudida de
realidad debido al atentado del 11-M, lo que provocó un cambio mediático y
político a todos los niveles. Cuando la gente percibió que la política internacional
llegaba a su propio país, se produjo una nueva guerra de comunicación. El gobierno defendía que el causante de los atentados había sido ETA porque si confirmaban que había sido terrorismo islámico echarían la culpa al PP por su pacto con George Bush y Tony Blair en las Azores. Por lo tanto, la gente decidió enterarse por otros medios que no estuviesen controlados por el PP porque estos daban la consigna política de que el culpable del atentado era ETA.
El 14 de marzo 2004 se produjeron las nuevas elecciones y la gente rechazó al PP, sobre todo, por el control que llevó a cabo el gobierno en los medios de comunicación afines para intentar convencer de que ETA había sido el causante del atentado. Así pues, esta coyuntura volvió a abrir el debate sobre hasta qué punto los medios de comunicación condicionan a los ciudadanos. José Luis Rodríguez Zapatero vence en las elecciones de 2004 y además llega al gobierno prometiendo independencia de los medios de comunicación pública, todo lo contrario que había ocurrido con Aznar en el gobierno. Además, Zapatero promueve la creación del diario Público y concede nuevas licencias para televisión, lo que provoca la aparición de dos nuevos
canales generalistas como Cuatro y laSexta.
Desde el punto de vista mediático, la primera legislatura de Zapatero es bastante positiva gracias a la ampliación de medios, la mayor pluralidad y a la poca intervención del gobierno en la televisión pública. En 2008 vuelve a ganar las elecciones Zapatero, pero a partir de ese año se produce una grave crisis económica que merma mucho la legislatura del entonces líder del PSOE, y el Presidente se ve obligado a convocar elecciones anticipadas en noviembre de 2011, las cuales gana el PP con mayoría absoluta.
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