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11. El periodismo durante de la época franquista

Terminada la Guerra Civil con la victoria de
los sublevados de ideología nacionalcatólica frente a los republicanos, surge el nuevo Estadio franquista, el cual, se basará en el lema de Dios, patria y familia. La victoria militar en la guerra significó el derecho de conquista, y así se da inicio a una etapa que se conoce como la etapa de la autarquía por el aislamiento internacional que sufre España con una economía y una cultura cerradas durante las dos primeras décadas del franquismo. 

El nuevo régimen se apropia
de todos los medios de comunicación por derecho de conquista, lo que va a
simplificar mucho las cosas. En la antigua empresa donde estaban El Sol y La Voz,
comenzó a publicarse el periódico oficial del franquismo, el diario Arriba. Además,
es el portavoz del partido único del franquismo, FET de las JONS (Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), también conocido como Movimiento Nacional. Este partido político es la mezcla de todas las fuerzas políticas y sociales que habían apoyado a Franco. El diario Arriba había sido fundado en 1935 por José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española.
Donde habían estado los periódicos del PSOE, empezó a publicarse el diario Pueblo, que era portavoz del sindicato único, también llamado sindicato vertical, de afiliación obligatoria para todos los trabajadores. Arriba era el periódico de la
política y Pueblo se ocupaba de las cuestiones sociales. Donde se habían editado El Heraldo de Madrid y El Liberal comenzaron a publicarse dos periódicos: Madrid e Informaciones. Estos periódicos estaban editados a modo de concesión, ya que el régimen se los alquiló a un periodista falangista llamado Juan Pujol. Otro modelo periodístico del franquismo es el de los periódicos de empresa privada. Después de la guerra, ABC continúa con su línea editorial monárquica. La Ley Serrano Suñer
decía que el Estado tenía la capacidad de nombrar a los directores de los periódicos y convertía al periodismo en una profesión regulada. La mayoría de los
periódicos pasan a formar parte del Estado en un conglomerado conocido como la prensa del Movimiento Nacional y son controlados directa o indirectamente por el régimen. Este control se extiende a otros ámbitos de la comunicación social y el periodismo. Respecto a la radio, la emisora RNE tiene un monopolio sobre la
información. El Estado permite que existan empresas privadas de radio, pero estas solamente pueden dedicarse al entretenimiento, como la cadena SER (Sociedad Española de Radiodifusión), antes llamada Unión Radio, que pasó a llamarse así después de la victoria franquista en la Guerra Civil. La cadena SER era la que tenía más éxito, pero solo podía dedicarse al mundo del entretenimiento. También existía la radio de la Iglesia, la cadena COPE.

La Iglesia católica ocupa un lugar destacado en el nuevo régimen. Sin embargo, en los primeros años del régimen hay un gran enfrentamiento entre la Iglesia católica y Falange Española porque la Iglesia estaba a favor de la censura para ser ella quien decidiese qué se podía publicar. Ese poder lo tenía en ese momento el Estado, por eso mismo existieron muchos roces entre ambas instituciones. Fruto de este enfrentamiento político fue la decisión de que el viejo periódico de la Iglesia, El Debate, fuese prohibido. Por lo tanto, el diario Ya se convierte en el nuevo portavoz de los católicos. El Debate no es autorizado a seguir porque se le acusa de haber aceptado la República. En los primeros años del régimen la situación de la Iglesia católica no es muy buena en cuanto a los medios de comunicación. Asimismo, existe un fuerte enfrentamiento entre los grandes periódicos como ABC, La Vanguardia y Ya y los periódicos falangistas impuestos por el Estado.

El Estado también controlaba las agencias de noticias. El 3 de enero de 1939 se
crea la agencia EFE, que ejerce un cuasi monopolio con la información. La Iglesia
tenía su propia agencia de noticias, pero era muy pequeña. En estos años aparece
un nuevo medio de comunicación social, los noticiarios cinematográficos,
conocidos como NO-DO, que tienen un gran impacto social. El NO-DO es fundado
en 1942 y es el portavoz de la propaganda oficial del régimen. El NO-DO vive del
éxito que tenía el cine y España se llena de salas de cine. El régimen proyectaba en
el NO-DO la imagen que quería dar de sí mismo, aunque no fuera totalmente cierta.

En la década de 1940 comienza la andadura del nuevo régimen y la situación
internacional es de guerra. La actividad periodística española está condicionada
por la II Guerra Mundial. La Ley Serrano Suñer establecía dos tipos de intervención
en la prensa: intervención represiva (censura) y las consignas. La censura
realmente no existía porque la pedagogía del miedo funcionaba a la perfección. Las
consignas eran todo aquello que la Ley Serrano Suñer establecía sobre lo que era
obligatorio y lo que estaba prohibido decir. El problema diario para los periodistas
era que las consignas eran muy cambiantes. Comenzada la II Guerra Mundial, Franco declara la neutralidad de España. En los primeros meses de la guerra, Hitler y Mussolini están venciendo en la guerra, así que España se declara no beligerante, es decir, apoya al Eje, pero no envía tropas. Para contentar al sector más duro de la Falange, Franco envió a Rusia la División Azul en 1941, una legión de falangistas voluntarios. A partir de 1943, la II Guerra Mundial empieza a cambiar después de la Batalla de Stalingrado en el frente oriental y del Desembarco de Normandía en el frente occidental. Desde mediados de 1944, la consigna que se da a los periódicos es otra vez de neutralidad, aunque con un cierto apoyo a los Estados Unidos. El diario Informaciones había sido el portavoz de los nazis en España desde 1934, así que el embajador de la Alemania nazi en España era el que dictaba la información del periódico. Después de la II Guerra Mundial, el papel de Franco es cuestionado por Hitler y Mussolini, los dos que habían apoyado su régimen, ahora estaban muertos. Además, la ONU condena la dictadura franquista y retira sus embajadores y Francia cierra su frontera. El gobierno de la República en el exilio vio en este momento una esperanza para derrocar al dictador, pero el estallido de la Guerra Fría salva a Franco. En este momento de la historia el propio Franco, bajo el seudónimo de Jakim Boor, escribe en el diario Arriba contra los comunistas y a favor de Estados Unidos. La ideología de la prensa de estos años se basaba en la
conspiración judeomasónica internacional que supuestamente sufría España y en
el culto a la personalidad de Franco. En 1949 se consolida internacionalmente el
régimen de Franco después de la posguerra y es aceptado por las grandes
potencias.

A comienzos de 1950 la Falange empieza a desaparecer del organigrama del Estado español. En julio de 1951 se crea el Ministerio de Información, así que se le
quita a la Falange el control ideológico. En ese ministerio se intenta una síntesis del
franquismo. El franquismo se sustentaba sobre los militares (ejército), los
falangistas (Falange), los católicos (Iglesia) y los monárquicos (diario ABC). El
ministro encargado de la información y la propaganda se llamaba Gabriel Arias
Salgado, quien era falangista y ultracatólico, por eso mismo Franco le da ese puesto, para que intente aglutinar a todas las familias ideológicas en una sola,
sobre todo el nacionalcatolicismo con el falangismo. En los años 50 también
comienza una lenta evolución de España, sobre todo con la incursión de España en
la ONU. Sobre todo el gran cambio que se produce en los años 50 es el acercamiento a Estados Unidos. En 1953 España firma un acuerdo con Estados
Unidos para que los americanos puedan establecer bases en territorio español a
cambio de concesiones económicas. A mediados de 1950 desaparecen las cartillas de racionamiento, otro de los ejemplos de esta evolución.

En octubre de 1955 Ortega y Gasset muere y un grupo de franquistas, los
falangistas disidentes, decide organizarle un homenaje en febrero de 1956,
liderado por el ministro de Educación, Joaquín Ruiz-Giménez, el rector de la
Universidad Complutense, Pedro Laín Entralgo, y el rector de la Universidad de
Salamanca, Antonio Tovar. Dicho homenaje se celebra en la Universidad
Complutense y se convierte en un momento histórico porque es la primera vez que alguien se manifiesta en contra del régimen de Franco con gritos de protesta. Una minoría selecta, conocida como la Generación del 56, con el poeta Jaime Gil de Biedma como uno de sus miembros más destacados, reivindica lo mejor de la España anterior a la Guerra Civil, sobre todo la Generación del 98 y la Generación del 14. Este grupo de disidentes se expresaban en diferentes revistas muy minoritarias como Escorial o Ínsula y estaban ligados a la editorial Destino. Enseguida son fulminantemente cesados por realizar dicho homenaje a Ortega y Gasset. Este pequeño levantamiento intelectual fue aplastado de inmediato y todos fueron destituidos de manera fulminante de sus puestos. En esos momentos se da una nueva producción intelectual con escritores como Rafael Sánchez Ferlosio (El
Jarama, 1956) o directores de cine como Juan Antonio Bardem (Calle Mayor y
Muerte de un ciclista). Empieza a haber una protesta en la literatura y en el cine,
una disidencia intelectual. Al año siguiente, en 1957, se crea una nueva agencia informativa, Europa Press, que cuestiona el cuasi monopolio de EFE. Está fundada por monárquicos y por una nueva rama de la Iglesia católica llamada Opus Dei, que tiene mucha importancia tanto en la educación como en los medios de
comunicación. Asimismo, Franco nombra ministros en las áreas de Economía y
Hacienda a destacados personajes del Opus Dei. Este nuevo grupo del franquismo son los tecnócratas y su influencia es muy importante en la segunda etapa del régimen, ya que son los impulsores del cambio económico de España.

El final de la autarquía se produce en el año 1959, cuando los tecnócratas llevan a
cabo una reforma de la economía conocida como Plan de Estabilización, lo que significa que se integra en el sistema capitalista occidental, en el FMI, la OCDE y el Banco Mundial, convirtiéndose en una economía liberal de mercado. En 1959
Franco también ordena a Arias Salgado que cree una nueva ley de prensa. Sin
embargo, la nueva ley de prensa tarda siete años en terminarse por las disidencias internas que hay entre unos grupos franquistas y otros. Pero Arias Salgado es un integrista católico y no quiere que existan cambios y en julio 1962 es cesado de su puesto. Un representante del ala más liberal del franquismo, Manuel Fraga, entra como ministro de Información y llega con el mandato político de crear una nueva ley de prensa.

En este momento aparece un nuevo medio de comunicación en España, el más
importante de la historia, la televisión. El 28 de octubre de 1956 se da la primera
retransmisión de televisión en España, pero los cinco primeros años son muy
dificultosos. El régimen de Franco piensa que con el desarrollo económico va a
consolidarse, pero también observa que la televisión puede ser una gran aliada, así
que se hace una buena apuesta por la televisión. El crecimiento de la televisión es exponencial y, de hecho, empequeñece a la prensa y a la radio en el ámbito de los
medios de comunicación. Existe un gran interés político en el desarrollo de la
televisión para crear una nueva fuente de legitimación del franquismo. Sin embargo, se convierte en una especie de caballo de Troya porque introduce en España el modo de vida estadounidense basado en el consumismo y en el liberalismo, modelos de vida totalmente opuestos a los que quería la Iglesia católica para los españoles. En vez de legitimar el modelo franquista, la televisión lo cuestiona.

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