Se produce una aceleración histórica a todos los niveles en el siglo XX y el
periodismo se convierte en un vector de dicha aceleración. Los dos grandes diarios
de empresa en España a comienzos del siglo XX son La Correspondencia de España y La Vanguardia, aunque con el paso del tiempo otros periódicos consiguen hacerse hueco poco a poco. Canalejas accede al gobierno en 1910 con el apoyo de la prensa liberal (Sociedad Editorial de España) y lanza la conocida Ley del Candado como la más importante de las reformas sociales que realiza, y a su vez el bloque católico-conservador funda un nuevo periódico en contra de estas reformas, llamado El Debate. Canalejas era la última esperanza de la Restauración, pero en 1912 es asesinado por Manuel Pardiñas Serrano, un simpatizante anarquista. Por lo tanto, se inicia una nueva etapa en la crisis de la Restauración caracterizada por la ausencia de liderazgos para gobernar España, ya que con Canalejas cae el último líder fuerte de la Restauración.
Desde el asesinato de Canalejas, se asiste a una etapa de gran inestabilidad política,
ya que los gobiernos duran solamente meses. Prosigue en esta etapa la tendencia al protagonismo de la prensa en la sociedad. Este panorama político y periodístico de crisis es sacudido por un acontecimiento mundial, el estallido de la I Guerra Mundial (1914-1918). La irrupción de la Gran Guerra deja las cuestiones españoles en un plano secundario, ya que el mundo entra en un paréntesis. España se declara neutral en la I Guerra Mundial, lo que no evita que sus consecuencias también lleguen al territorio español. En lo que afecta a los periódicos españoles, la Gran Guerra provoca una gran crisis porque se produce un aumento brutal del precio del papel de prensa. Además, España no era autosuficiente en papel de prensa, lo que obligaba a importarlo del exterior. El papel se convirtió en un bien muy escaso, por ello su precio aumentó tanto. La vieja prensa, la de los periódicos
personalistas, prácticamente desaparece por esta escasez del papel.
Eduardo Dato sucede a Antonio Maura como jefe del Partido Conservador y el
conde de Romanones ocupa el lugar que había dejado Canalejas tras su muerte.
Ambos líderes están muy vinculados a la prensa porque están muy cuestionados
en sus propios partidos por su falta de liderazgo, así que invierten mucho dinero
en la prensa para que esta los apoye. Los dos ven en la I Guerra Mundial una gran
oportunidad para conseguir el apoyo de la prensa, por lo que hacen una ley de anticipos reintegrables. Con esta ley se trataba de dar una ayuda a los periódicos
para que pudiesen pagar la diferencia del precio del papel desde el comienzo de la
I Guerra Mundial hasta el momento que se puso en marcha la ley, lo que significa
que el gobierno financiaba el aumento del coste del papel. La inmensa mayoría de
los periódicos aceptó el dinero de esta ley, aunque otros como La Vanguardia o la prensa anarquista y socialista se negaron a ello, los primeros porque tenían dinero
suficiente para financiar el elevado coste del papel en la guerra y los segundos por
su ideología antisistema.
De nuevo, la España política y periodística se divide en dos bloques con el
comienzo de la guerra. La España progresista (aliadófilos) era partidaria de la victoria de Gran Bretaña y Francia por sus democracias mientras que la España
conservadora (germanófila) quería el triunfo alemán por su orden y militarismo.
Desde las embajadas de estos tres países, llega mucho dinero a los periódicos para
comprar el apoyo de la prensa, ya que España se había declarado neutral. De
hecho, la Gran Guerra es muy positiva para España gracias a la paralización industrial de los países en guerra, lo que provocó un gran crecimiento de la economía española porque todo lo que se hacía en España se vendía a muy buen precio. Este crecimiento solamente benefició a la oligarquía y, de hecho, la clase obrera lo pasó fatal debido a la hiperinflación que se produjo.
En 1914, coincidiendo con la I Guerra Mundial, hace su aparición una nueva
generación de intelectuales, la generación de Ortega y Gasset, hijo del director de
El Imparcial, Rafael Ortega, quien se había casado con la hija del fundador de dicho
periódico, Eduardo Gasset. Ortega y Gasset es el líder de esta nueva generación de intelectuales políticos y periodistas comprometidos con el cambio desde los periódicos, conocida como la Generación del 14 (Gregorio Marañón, Ortega y Gasset, Luis Araquistáin, Manuel Azaña…). Estos nuevos intelectuales consideran que un intelectual debe utilizar sus conocimientos y su prestigio para entrar en política y dar su opinión sobre las grandes cuestiones nacionales. Ortega y Gasset convoca a los jóvenes de su generación para cambiar España, ya que no cree en los partidos políticos, por lo que la solución cree que está en la prensa. Su primera empresa periodística es la revista España, que sale en enero de 1915 y se convierte en la plataforma principal de la Generación del 14. La Generación del 14 es una generación europeísta y que cree en la universidad. Su programa estaba basado en la europeización, por eso los miembros de esta generación estudiaron en las grandes capitales europeas. Ortega y Gasset no estaba muy de acuerdo con su tío Rafael Gasset y pensaba que el verdadero cambio que necesitaba España era político y que el discurso de la política hidráulica de su tío era vacío. La revista España era muy elitista, muy cara y de poca difusión, así que no es una plataforma lo suficientemente influyente para poder regenerar el país. Ortega y Gasset tiene
en mente también lanzar algún periódico, además de la revista España. En ese
momento conoce a un empresario y periodista vasco llamado Nicolás María de
Urgoiti. Ambos se conocen en una ponencia de Ortega y Gasset y forman una gran unión porque Ortega y Gasset necesita el dinero para fundar un periódico y Urgoiti un referente intelectual para dicho periódico. Además, ambos quieren acabar con el sistema de la Restauración porque es un sistema caduco y creen que la prensa es la vía necesaria para acabar con dicho sistema. Asimismo, Urgoiti tiene una posición privilegiada en el mundo de la prensa porque es accionista mayoritario de La Papelera Española, una empresa de fabricación de papel y cartón que controla
el monopolio del papel de prensa. En 1916 se produce la disolución de la Sociedad
Editorial de España porque se rumoreaban asuntos de corrupción y conspiraciones
y El Imparcial decide abandonar el trust por la crisis. En ese momento Urgoiti
decide comprar El Imparcial y pone al frente del periódico a Ortega y Gasset.
En 1917 los funcionarios y empleados públicos se sublevan y se forma algo
parecido a un sindicato en el ejército, las Juntas de Defensa, reclamando mejoras
salariales. Los gobiernos de Dato y Romanones utilizan la guerra como excusa para no abrir el Parlamento. Por eso mismo, los nacionalistas catalanes también se levantan y deciden cuestionar el Estado creando la Asamblea Nacional Catalana para que se reconociera la Mancomunidad Catalana, ya que las Cortes estaban cerradas. Además de la cuestión nacional y la cuestión militar, aparece el movimiento obrero, puesto que los anarquistas y los socialistas declaran una huelga general revolucionaria. El 13 de julio de 1917 Ortega y Gasset publica en El
Imparcial un artículo llamado Bajo el arco en ruinas en el que pide Cortes
constituyentes porque piensa que la crisis existente debe provocar un cambio
obligatorio. El artículo tuvo un impacto enorme y al día siguiente Rafael Gasset no
le deja entrar en el periódico debido al rechazo de Ortega y Gasset hacia el rey
Alfonso XIII. Este hecho desencadena un pleito judicial entre el periódico y Ortega
y Gasset para saber la propiedad de El Imparcial, que se convierte en el tema de
mayor actividad periodística. Los viejos propietarios de El Imparcial tienen todo a
su favor porque forman parte del sistema y los tribunales les dan la razón. Ortega y
Gasset y Urgoiti son expulsados de El Imparcial debido al pleito judicial, aunque los dos deciden lanzar un nuevo periódico poco tiempo después que se llama El Sol. El Sol es el periódico más ambicioso de la historia del periodismo español hasta
entonces y lo vende al doble del precio de los demás periódicos para dar muestra
de esta ambición. Urgoiti y Ortega y Gasset crean un diario progresista,
independiente, regeneracionista y europeísta y cuentan con todos los integrantes de la Generación del 14. El Sol era un medio periodístico de un estilo muy elevado, por eso mismo no consigue tener una gran afluencia de lectores. De hecho, el periódico es un gran éxito intelectual pero un gran fracaso económico. Sin
embargo, El Sol sigue adelante gracias a Urgoiti, que sigue financiándolo, ya que es
propietario de la editorial CALPE o la agencia de noticia Febus, lo que le convierte en el empresario más importante del mundo de la comunicación. El Sol se convierte en el gran abanderado de la regeneración de España y el cambio político.
La crisis de 1917 deja el sistema muy mal parado, aunque dura seis años más. En
esta última fase de la Restauración los gobiernos son de una inestabilidad extrema con sucesiones de crisis continuas, debilidad, falta de consenso, imposibilidad de llevar a cabo reformas… Además, en octubre de 1917 aparece la Revolución Rusa y un nuevo protagonista, el comunismo, y provoca que el movimiento socialista se divida entre socialistas y comunistas. La revolución soviética tiene un impacto planetario gracias también al éxito que cosecha.
En los últimos años de la Restauración se produce una mezcla de todos los
problemas estructurales de España. Además, a partir de 1918 se habla en España del trienio bolchevique por la agitación social del movimiento obrero. Esta agitación llega al periodismo y los periodistas acceden a los sindicatos. En Madrid los periodistas se afilian a la UGT y en Barcelona a la CNT. De hecho, en Barcelona, que en ese momento es la ciudad más industrializada de España, hay un gran enfrentamiento entre los patronos y los obreros con asesinatos y pistolerismo. La prensa se ve muy afectada por esta situación y en diciembre de 1919 se declara la primera huelga general de la historia del periodismo en España. Los viejos periódicos de la Sociedad Editorial de España en ese momento están pagando haber sido parte del sistema. Al igual que le pasó a El Imparcial en 1879, cuando una parte del periódico se escindió y creó El Liberal, a este mismo periódico le ocurre exactamente lo mismo. Coincidiendo con la huelga general, una parte de los
trabajadores de El Liberal funda otro periódico con una ideología de extrema
izquierda, llamado La Libertad, otro gran nuevo diario de empresa. El accionariado
de La Libertad eran empresarios que no estaban de acuerdo con el sistema. Es un
periódico muy importante en la denuncia de la Restauración. Uno de los propietarios era Juan March, el hombre más rico de España en aquella época, que
veía que el sistema iba a romperse y funda tanto un periódico de extrema izquierda como uno de extrema derecha, Informaciones, para asegurarse el éxito de
sus inversiones. El 8 de marzo de 1921 Eduardo Dato, jefe de gobierno por aquel
entonces, es asesinado por tres anarquistas, lo que confirma más si cabe la grave crisis que vive España. Además, en julio de 1921 aparece otro problema para España, esta vez en Marruecos, con el desastre de Annual. Alfonso XIII decide que el ejército ocupe territorio alrededor de Ceuta y Melilla para fortalecer el
Protectorado español en Marruecos. Sin embargo, la operación militar fue mal
preparada y demasiado apresurada y diez mil soldados mueren en tres días, lo que
provoca una marea de responsabilidades políticas por el desastre en Annual. Con
el general muerto y Eduardo Dato asesinado meses antes, la prensa liberal y de izquierdas (El Sol, La Libertad…) encuentra en Alfonso XIII al responsable. Dada la crisis existente en España, el ejército decide intervenir y en septiembre de 1923 da un golpe de Estado para defender la figura del rey con Miguel Primo de Rivera como gran protagonista. El general, proveniente de Barcelona, impone ese mismo año una dictadura hasta 1930 con el apoyo de Alfonso XIII.
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