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9. La prensa y la radio en la crisis del sistema español

La década de 1930 es una época muy agitada y turbulenta, y corresponde al final de la dictadura de Primo de Rivera. Unos meses más tarde, también se produciría el cambio de régimen con la caída de la monarquía de Alfonso XIII. Por otra parte, el papel de la prensa en este cambio histórico es, sin duda, fundamental y, de hecho, en la época se le atribuyó un gran mérito. 


Los intelectuales fueron los grandes artífices de la llegada de la II República, tal como escribió Azorín en un artículo que publica el 4 de junio de 1931 en el Crisol, lo que influyó en que la II República llegase sin ningún tipo de violencia política. En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, los candidatos republicanos o aquellos que querían el cambio de régimen, vencen en las grandes ciudades, donde realmente se votaba libremente puesto que las zonas rurales seguían controladas por los caciques. El 14 de abril de 1931, tan solo dos días después de las elecciones, fue proclamada la II República. Además, es ahí, cuando Alfonso XIII decide abandonar España el 13 de abril, un día antes del anuncio de la proclamación. Sin embargo, una parte muy importante del país (conservadores, monárquicos, tradicionalistas…) no estaba de acuerdo con la llegada de una república y decidió no aceptarla.

Los niveles de lectura de prensa en la llegada de la II República eran muy altos, puesto que la prensa es un exponente claro de este cambio. Sin embargo, el cambio solamente se produce en las grandes ciudades y España sigue dividida en dos. indiscutible. La prensa tiene un papel fundamental, ya que el nuevo sistema político estuvo lleno de periodistas e intelectuales como Ortega y Gasset, Manuel Azaña o Miguel de Unamuno en importantes puestos del gobierno. Esta prensa es el exponente de un cambio mucho más profundo caracterizado por la modernización de las grandes ciudades, la politización de la sociedad, el retroceso del analfabetismo o el impulso de las comunicaciones.

El 7 de octubre de 1930 tiene lugar el primer informativo radiofónico de la historia gracias a Unión Radio, pero las autoridades republicanas tenían miedo y desconfianza hacia la radio porque ofrecía inmediatez y movilidad de masas, por lo que prohibió que la radio entrase en las sesiones de Cortes durante la II República, la radio fue utilizadas con fines protocolarios y no llegó a ser un medio de información política. En ese periodo de tiempo, la radio tuvo un gran crecimiento, pero no a la misma velocidad que en los demás países europeos. Las líneas telefónicas también crecen exponencialmente, al igual que el automóvil, el tranvía, el metro o la aviación.

Con la llegada del nuevo régimen comienza una reconstrucción del Estado, y en diciembre de 1931 se aprueba una nueva Constitución con sufragio universal
masculino y libertad de prensa y queda derogada la Ley de Jurisdicciones, a pesar de que se decide mantener la Ley Sagasta de 1883. La II República causó la producción de una gran polarización política, así como, una gran intensificación de politización en la prensa. A excepción de Ahora, La Vanguardia y El Sol, los demás periódicos se situaron en los extremos del espectro político y se radicalizaron. 

En mayo de 1931 se produjo en Madrid un brote anticlerical con la quema de iglesias y conventos, y el gobierno reaccionó multando a los periódicos de derechas. El ABC se convirtió en el gran rival periodístico de la II República y los problemas de orden público fueron constantes durante sus cinco años. En julio de 1931 volvió a haber incidentes de orden público, aunque esta vez provocados por los nacionalistas vascos y catalanes. Ese mismo mes hubo elecciones constituyentes, donde el PSOE
fue el más votado, y se formó un gobierno de coalición entre los socialistas y el
partido de Manuel Azaña, dando comienzo a la primera etapa de la II República, el Bienio Reformista (1931-1933).

El jefe de gobierno en estos primeros dos años fue Manuel Azaña, quien conocía muy bien los periódicos y las revistas, ya que había estado trabajando en algunos como El Imparcial y El Sol o en la revista España. Azaña tenía tenía mucha desconfianza hacia los periodistas y una mala opinión hacia la prensa porque los consideraba muy destructivos e insidiosos, y además, sabía perfectamente que los periódicos poseían una gran capacidad agitadora y de propaganda. Por ello, como jefe de gobierno, Azaña llevó a cabo una ley muy controvertida, la Ley de Defensa de la República, la cual, permitía al gobierno suspender los periódicos en caso de que se diesen incidentes de orden público por parte de la prensa (apología de la monarquía, ataques a la II República, incitación al desorden…). Se trataba de una ley tan controvertida debido a que se encargó de introducir un sistema de arbitrariedad y son los periódicos conservadores, monárquicos y nacionalistas los que sufren esta ley. Se se puede considerar como una respuesta del gobierno a los incidentes anticlericales y nacionalistas ocurridos en mayo y julio de 1931

El gobierno de Azaña realizó grandes reformas, entre las que destacaron, la reforma agraria, la reforma educativa, la reforma del ejército o la propia separación entre la Iglesia y el Estado. Pero, este gobierno tuvo un gran problema debido a que los partidos de derechas y sus periódicos, consideraron estas reformas radicales, excesivas y revolucionarias, mientras que los de extrema izquierda (anarquistas, comunistas y una gran parte de los socialistas) pensaban que estas reformas son demasiado suaves. Por si no fuera poco, el gobierno sufre un golpe de Estado fallido, la sublevación de Sanjurjo, para reimplantar la monarquía en España, lo que provocó la suspensión del ABC durante seis meses por instigador. A partir de ese entonces, Azaña se da cuenta de que tiene que hacer algo para obtener el apoyo de la prensa, así que decide comprar el grupo de comunicación que había sido de Urgoiti y Ortega y Gasset con los periódicos de El Sol y La Voz, creando lo que se conoce como el trust azañista. Así fue como estos periódicos pasaron a defender la política de Azaña y su salario pasó a formar parte del gobierno. A pesar de esto, la II República pensaba que el cambio llegaría a España por medio de la educación, por lo que no se preocupa de la propaganda política, al contrario de lo que ocurre en los países europeos controlados por dictadores.

La II República continuó siendo el modelo de Francia para construir una república que gire en torno al Estado. Dejando a un lado España, el otro gran modelo de comunicación es el de Estados Unidos, con Franklin Delano Roosevelt como presidente. Roosevelt tampoco tenía un apoyo grande por parte de la prensa porque hacía una política llamada New Deal, una especie de contrato social, y una política que los republicanos rechazaban, llegando a tacharle de socialista. Las grandes empresas de comunicación no lo apoyaban, por lo que se vió obligado a utilizar su propio aparato de propaganda, la radio. Y así, es como Roosevelt creó una emisora de radio pública nacional, Voice of America.

Por otra parte, Azaña no tenía tiempo para llevar a cabo su propio modelo de propaganda. A comienzos de 1933, se produce un recrudecimiento de la cuestión social debido a las sublevaciones campesinas. Los anarquistas y gran parte de socialistas ya no quieren reformas, sino una revolución, y los sindicatos UGT y CNT calan hondo en el movimiento obrero, incluso más que los periódicos. Por lo tanto, el gobierno se ve atrapado entre la
extrema izquierda y la extrema derecha, y en septiembre de 1933, Azaña se ve obligado a dimitir. La prensa tuvo un papel desestabilizador para desencadenar la crisis del gobierno de Azaña.

El 19 de noviembre de 1933 se convocan elecciones, y fueron las primeras en la historia de España en la que las mujeres pudieron votar. En estas elecciones gana la derecha republicana y el partido más votado es la CEDA, un partido político que surge en torno al periódico El Debate, siendo su líder, José María Gil Robles, el subdirector de dicho periódico. Los republicanos de derechas, el PRR y los católicos, la CEDA, formaron gobierno con Alejandro Lerroux como presidente, un periodista republicano que se formó en la prensa republicana y extremista, q pewsr de que finalmente se acercó mucho más a la derecha. Toda su vida estuvo relacionada con casos de corrupción. 

El gobierno dirigido por Lerroux se dedicó a disolver las reformas que realizó el gobierno de Azaña, consiguiendo acabar con la Ley de Defensa de la República con el objetivo de crear una ley más restrictiva, la Ley de Orden Público. El nuevo gobierno, además, quiso acabar con la medida de que se pudieran cerrar los periódicos, pero al final deciden que en el caso de estado de alarma, de prevención o de guerra el Estado asumiera todas las competencias sobre prensa y radio. Esta ley estuvo en vigor durante los tres años del gobierno y afectó principalmente a los periódicos de izquierdas, al contrario que había sucedido en el Bienio Reformista con los diarios de derechas. Básicamente, existía una libertad de prensa en base a la Constitución, pero en la práctica se aprobaron dos leyes que restringen ese mismo derecho. 

Este mismo gobierno de Lerroux tendrá que hacer frente a grandes problemas de orden público. Uno de ellos, aparece en octubre de 1934, cuando se produce la sublevación de los mineros de Asturias contra las medidas antirreformistas del gobierno conservador. En ese momento, Cataluña aprovechará para declarar el Estado catalán, con Lluís Companys como presidente de la Generalitat. Serán estos dos acontecimientos los que marquen lo que inicialmente se conoció como la Revolución de octubre de 1934

En esta revolución, el gobierno se vio en la obligación de declarar rápidamente el estado de guerra y de suspender las garantías constitucionales, entre ellas, la libertad de prensa, ante la huelga producida entre los días 5 y 19 de octubre. Este movimiento estuvo organizado por el PSOE y la UGT, con Largo Caballero e Indalecio Prieto como principales responsables, aunque fracasó ya que el gobierno republicano se encargó de suprimir las rebeliones ocurridas en Asturias y Cataluña. Sin embargo, la etapa conservadora del gobierno empezará a desmoronarse en 1935 a causa de unos casos de corrupción que los periódicos descubren como el escándalo del Estraperlo. Este caso de corrupción acabaría con el gobierno de Lerroux, lo que lleva a que se convoquen unas nuevas elecciones para el 16 de febrero de 1936

Las izquierdas políticas y periodísticas estuvieron muy desunidas durante el gobierno de Azaña, pero en la oposición decidieron aliarse para las elecciones del 36. El Frente Popular, una coalición de izquierdas, resulta vencedora en las elecciones, sin embargo España edraba muy dividida, puesto que se habían construido dos grandes bloques y la política ya no era posible. Por otro lado, las derechas se radicalizarían, lo que desencadenó el surgimiento de un nuevo partido político, la Falange Española, liderado por el hijo de Primo
de Rivera, José Antonio Primo de Rivera, cuyo portavoz son la revista Falange y el
diario Arriba

Asimismo, los católicos fundan un nuevo periódico llamado Ya, más moderno y más radical que El Debate. España se fractura tanto a nivel político como a nivel periodístico, caracterizada por dos frentes irreconciliables: los falangistas y los comunistas, que tenían el periódico Mundo Obrero como portavoz, se transforman en los protagonistas. Dicho esto, se producirán continuos enfrentamientos en la calle y el gobierno se verá obligado a suspender la libertad de prensa. Los periódicos, a excepción de Ahora y La Vanguardia, consideraron
que no había ninguna solución democrática y se confirmó el triunfo de los dos extremos. A partir de ahí, la extrema derecha centra su atención en la quema de iglesias y conventos mientras que la extrema izquierda destaca la conspiración militar. Los periódicos, por su parte, empiezan a ser publicaciones incendiarias y se vive un clima de enfrentamiento, extremismo y radicalización incitado por la prensa.


En julio de 1936 se lleva a cabo un golpe de Estado militar. Los sublevados dicen con el discurso de "que vienen a acabar con el caos y la anarquía que ha creado la II República y salvar la Iglesia, el honor del ejército y la unidad de España". El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 fracasa, pero conduce a la Guerra Civil (1936-1939). Entonces, España vuelve a dividirse en dos entre las grandes ciudades republicanas y esa España agraria y católica, la España republicana contra la franquista.

Al inicio de la guerra, el caos en la prensa es total. De hecho, el único medio informativo que tiene algo de credibilidad es la radio porque escapa de la censura, así que, se convertirá en un objetivo propagandístico fundamental para ambos bandos. La radio gana la batalla de la información y la propaganda en tiempos de guerra, dejando en un segundo plano a los periódicos. En la guerra, la propaganda era un elemento clave para que la gente conociese por qué motivos había que luchar. Durante la guerra también se da una lucha de propagandas, siendo el modelo franquista el más eficaz al ser unitario, al contrario que el de los república, que es caótico debido a la dispersión causada por la división que existe en el bando republicano.
 
En el año 1937, el bando franquista crea Radio Nacional de España con el apoyo de los nazis y en 1938 se crea la agencia EFE. El bando sublevado también creará su propia ley de prensa, la Ley Serrano Suñer, en marzo de 1938, la cual, deja en manos del Estado todo el sistema de comunicación y culpa a la libertad de prensa surgida en las Cortes de Cádiz de haber provocado la Guerra Civil. Al final, la clave de la victoria franquista en la Guerra Civil es, ni más ni menos, que el apoyo de Alemania e Italia, ya que el bando republicano no tenía ningún apoyo de escala internacional a excepción de la Unión Soviética y la élite intelectual de todo el mundo, lo que provoca que el bando republicano más fuerte sea el comunista.



Finalmente, se conoce la derrota del bando republicano a través de la RNE, algo parecido a lo sucedido al principio de la guerra. El 1 de abril de 1939, RNE anunciaba el parte de guerra en el que se confirmaba la derrota del bando republicano, dando comienzo a la construcción de un nuevo Estado, la dictadura franquista, que durará hasta 1975. Respecto al ámbito periodístico, el bando sublevado culpabilizaría a la prensa liberal y de izquierdas del caos de la II República y, el simple hecho de haber sido periodista en la década de 1930 en España supuso el fusilamiento.

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